¿Por qué fundamos Casa Mía?

Esa pregunta es la esencial para entender de una manera más profunda lo que es Casa Mía. Y como todo, nada de teorías complicadas, vida sencilla y pensamiento elevado, oigan bien, elevado nunca complicado. Que se compliquen los intelectuales. Nacimos porque la guerra nos dolía mucho. Porque siendo muy jóvenes habíamos perdido a muchos amigos, a tíos, hermanos, novias, ancianos.

¿Cuando?

Cuando el estado estaba escondido, cuando la policía no salía a las calles, cuando el ejército no salía de la base militar, que hoy es la sede de la policía. Cuando mataban a la gente, y el asesino acudía al levantamiento de su víctima. Y hasta al entierro. Nada de historias rosas. Casa Mía surgió, cuando varios hombres (jóvenes), estaban defendiendo la vida, con la vida y con la muerte. Casa Mía, nace detrás de un arma, que no quería ser disparada. Detrás de un arma que quería ser arado. Surge de una mano que sostiene un arma y la dispara, pero que tiene conciencia que ese método, es absurdo. Que como gladiadores del circo romano, los jóvenes nos matábamos, mientras los políticos se robaban la patria. Surgimos inspirados en muchos seres bellos. Entre ellos Espartaco, el gran líder que creo conciencia en los esclavos, que se mataban para satisfacer el morbo de sus amos. Amos que siempre tiemblan cuando el esclavo se da cuenta que es el esclavo, el que le da el poder al amo. Surgimos como una respuesta al miedo que corría por las calles. Como una respuesta a la indiferencia programada dizque para salvarse. Nacimos como una respuesta al fascismo, y su absurda teoría de: "yo no vi nada"; "no se nada"; "me dio tanto miedo que no vi a nadie". Es decir, nacemos porque asumimos nuestra responsabilidad ante el mundo, ante un hecho histórico y una época histórica. Nacemos, de la conciencia cósmica representada en los grandes maestros de la humanidad.

¿Donde?

En las calles en las cuales el narcotráfico degradaba al ser humano, haciéndolo sicario, traqueto, para que convirtiera a sus vecinos en simples admiradores de su "riqueza" y su "valentía". Nacemos en la noche misma del ser humano, en la cual ha vivido nuestra América, desde la invasión española. Nacemos en la negación de toda posibilidad económica, política y social.

¿Para qué?

He ahí la esencia de todo. Y que no se comprende, si no se estudia con seriedad el pasado de nuestro barrio, que al fin y al cabo, es la historia resumida de nuestra patria, y de todos los excluidos y humillados del mundo. Nacimos, redimiéndonos a nosotros mismos, para redimir al hombre en todos los aspectos: económicos, políticos, sociales, espirituales. Nacimos para redimir a la santa y sagrada madre tierra. Porque solo merecerá la paz el ser humano, cuando restaure a la madre naturaleza. Pues, ella ha sido saqueada y humillada, y quien la saquea, también saquea la fuerza de trabajo de los seres humanos, de los animales.

Ramón Bedoya Cofundador Corporación Casa Mía.